También estoy aquí

 También estoy aquí
Qué extraño es descubrir que podemos pasar tantos años intentando comprendernos y, aun
así, no estar realmente con nosotras.
Leemos.
Aprendemos.
Buscamos respuestas.
Vamos a terapia.
Intentamos entender nuestros patrones, nuestras heridas, nuestras reacciones.
Y todo eso puede ayudarnos muchísimo.
Pero existe un momento en que comprender ya no alcanza.
Hay que volver la mirada.
Hacia una misma.
Sentirme.
Escucharme.
Incluso tocarme.
Reconocer mi cuerpo.
Reconocer lo que siento antes de explicarlo.
Y descubrir algo que parece obvio, pero que para mí no lo fue durante mucho tiempo:
yo también estoy aquí.
Yo también ocupo un lugar en esta ecuación.
Mis necesidades cuentan.
Mis límites cuentan.
Mis deseos cuentan.
Mi cansancio cuenta.
Mi alegría cuenta.
Mi silencio también dice algo.
Y reconocerlo no significa que el otro deje de importar.
Significa que yo dejo de desaparecer para que el otro pueda ocupar todo el espacio.
Quizás eso es lo que tantas veces confundimos con amor.
Creemos que amar significa comprender al otro hasta olvidarnos de nosotras.
Y quizá amar también tenga que incluir algo que durante mucho tiempo nos cuesta aceptar:
yo también merezco estar presente en la relación que estoy intentando sostener.
6. Comprender no significa aceptar
Durante mucho tiempo confundí comprender con aceptar.
Pensaba que si podía entender las razones del otro, entonces debía aceptar también sus
decisiones, sus silencios, sus maneras de actuar.
Como si comprender me obligara a justificar.
Como si poner un límite significara que no había comprendido suficientemente.
Me costó mucho descubrir que no es así.
Puedo comprenderte.
Puedo intentar ver desde dónde haces lo que haces.
Puedo reconocer que tienes tus propias razones, tus heridas, tus miedos, tu manera de
interpretar las cosas.
Y aun así puedo decir:
No.
Puedo decir:
Esto no lo quiero para mí.
Puedo decir:
Esto me lastima.
Y no necesito demostrar que estás equivocado para poder poner un límite.
Durante mucho tiempo creí que para cuidar una relación tenía que comprender al otro hasta el
punto de dejar mis propias necesidades en segundo lugar.
Hoy empiezo a entender que comprender al otro no debería significar desaparecer yo.
Porque si para aceptar al otro tengo que dejar de escucharme, entonces ya no estoy hablando
de comprensión.
Estoy hablando de abandono de mí misma.
Y también aprendí algo que me costó mucho sentir, no solamente entender:
decir no no me convierte en una mala persona.
Puedo amar y decir no.
Puedo comprender y decir no.
Puedo tener compasión y decir no.
Puedo aceptar que quizás el otro tiene razones para actuar como actúa y, al mismo tiempo,
decidir que esas razones no hacen que aquello que me lastima sea aceptable para mí.
Porque sus razones pueden explicar su comportamiento.
Pero no tienen que convertirse en una obligación para mí.
Y quizá ese sea uno de los lugares donde finalmente comienzo a encontrarme:
cuando puedo mirar al otro sin dejar de mirarme.
Cuando puedo decir:
Te veo.
Y al mismo tiempo:
Me veo.
No necesito elegir entre tú y yo.
Pero tampoco necesito abandonarme para poder comprenderte.

"Aviso legal: Los servicios y recursos ofrecidos en este sitio web tienen el propósito exclusivo de promover el crecimiento personal y el autoconocimiento. Este espacio no ofrece terapia clínica, diagnóstico ni tratamientos de carácter médico o psicológico." 

Dirección

6447 Miami Lakes Dr E

33014 Miami Lakes, Florida, USA

Horario de apertura

Lun - Vie: 9 am - 5 pm

Sábado: 10 a. m. - 3 p. m.

Domingo: Cerrado